Durante la puesta en común , al finalizar las actividades.-
PALABRAS DE APERTURA
Hoy, viernes 2 de octubre, alumnos y docentes de nuestra escuela, con el acompañamiento de los padres y de otras personas invitadas, participaremos junto a más de 3 millones de niños, jóvenes y adultos de uno de los eventos culturales más importantes a nivel nacional: la séptima edición de la Maratón de Lectura, hecho que afirma el compromiso por alcanzar una Argentina alfabetizada y lectora.
El propósito central del encuentro es que los niños y jóvenes redescubran, junto con sus familias y otros miembros de la comunidad, el placer de la lectura.
Este año, el lema que nos reúne es: “Mi familia, mi mundo. Historias para descubrir, rescatar, leer y compartir”, permitiéndonos así incursionar en todo el riquísimo tesoro de nuestra literatura oral, de nuestras leyendas y mitos, del amplio universo que conforman nuestras mínimas y sin embargo, grandiosas historias. Historias de vida, anécdotas, recuerdos…que se entrecruzan en nuestra memoria con el sonido de las guitarras y el esplendor de los lapachos. Surgen entonces todas las maravillas que ese lema convoca, las manos de nuestros abuelos acunándonos, la sonrisa de papá o mamá al regresar a casa, los queridos aromas de la infancia y de la adolescencia.
La lectura y la escritura nos hacen más humanos, más sensibles a la naturaleza y a los valores que debemos mantener.
En última instancia, más allá del placer estético, vibrante al sumergirnos en los laberintos de Borges, en los montes de Velmiro Ayala Gauna, en los ojos de los jaguares de Madariaga o en las calles de Buenavista de José Gabriel Ceballos, después de haber andado con Cunumí por nuestros cerros y arroyos, regresaremos de ese paseo con los ojos llenos de memorias ajenas que ya hicimos nuestras, con las pupilas deslumbradas, alucinados, llenos de aromas y texturas. Pletóricos de vida.
Es imprescindible también, en esta instancia, destacar en nuestro escenario al actor indispensable: la imagen del mediador o del iniciador , figura encarnada en aquellos que asumen la decisión de brindarles a otros la posibilidad de acceso a un mundo distinto, aquellos que están dispuestos al encuentro, que sienten y han sentido en sus vidas la experiencia de la lectura y la escritura como algo determinante, y pueden compartir y transmitir esa pasión. Abuelos, padres, amigos, docentes, mediadores e iniciadores en los ritos del hechizo, confiando en la capacidad de develar los secretos de sus iniciados, dispuestos a acompañarlos en el trayecto hasta que el sentido sea aprehendido, queridos constructores de magia.
Leer es nuestro deber y nuestro derecho. Es el vehículo que nos permite trascender el aquí y ahora, olvidándonos de nuestra individualidad y, paradójicamente, comprenderla mucho más al regresar de ese itinerario.
Para decirlo en palabras de Michele Petit, “La lectura puede ser... un camino privilegiado para construirse uno mismo, para pensarse, para darle un sentido a la propia vida, para darle voz a su sufrimiento, forma a los deseos, a los sueños propios.”
Lectura que hoy nuevamente nos convoca en esta Maratón, como un pretexto, con el deseo de iniciar otra vez el recorrido en cada uno de los salones que se llenarán de propuestas y de construcción de sentido.
¡Gracias por compartir esta actividad con nosotros y sean muy bienvenidos!
Hoy, viernes 2 de octubre, alumnos y docentes de nuestra escuela, con el acompañamiento de los padres y de otras personas invitadas, participaremos junto a más de 3 millones de niños, jóvenes y adultos de uno de los eventos culturales más importantes a nivel nacional: la séptima edición de la Maratón de Lectura, hecho que afirma el compromiso por alcanzar una Argentina alfabetizada y lectora.
El propósito central del encuentro es que los niños y jóvenes redescubran, junto con sus familias y otros miembros de la comunidad, el placer de la lectura.
Este año, el lema que nos reúne es: “Mi familia, mi mundo. Historias para descubrir, rescatar, leer y compartir”, permitiéndonos así incursionar en todo el riquísimo tesoro de nuestra literatura oral, de nuestras leyendas y mitos, del amplio universo que conforman nuestras mínimas y sin embargo, grandiosas historias. Historias de vida, anécdotas, recuerdos…que se entrecruzan en nuestra memoria con el sonido de las guitarras y el esplendor de los lapachos. Surgen entonces todas las maravillas que ese lema convoca, las manos de nuestros abuelos acunándonos, la sonrisa de papá o mamá al regresar a casa, los queridos aromas de la infancia y de la adolescencia.
La lectura y la escritura nos hacen más humanos, más sensibles a la naturaleza y a los valores que debemos mantener.
En última instancia, más allá del placer estético, vibrante al sumergirnos en los laberintos de Borges, en los montes de Velmiro Ayala Gauna, en los ojos de los jaguares de Madariaga o en las calles de Buenavista de José Gabriel Ceballos, después de haber andado con Cunumí por nuestros cerros y arroyos, regresaremos de ese paseo con los ojos llenos de memorias ajenas que ya hicimos nuestras, con las pupilas deslumbradas, alucinados, llenos de aromas y texturas. Pletóricos de vida.
Es imprescindible también, en esta instancia, destacar en nuestro escenario al actor indispensable: la imagen del mediador o del iniciador , figura encarnada en aquellos que asumen la decisión de brindarles a otros la posibilidad de acceso a un mundo distinto, aquellos que están dispuestos al encuentro, que sienten y han sentido en sus vidas la experiencia de la lectura y la escritura como algo determinante, y pueden compartir y transmitir esa pasión. Abuelos, padres, amigos, docentes, mediadores e iniciadores en los ritos del hechizo, confiando en la capacidad de develar los secretos de sus iniciados, dispuestos a acompañarlos en el trayecto hasta que el sentido sea aprehendido, queridos constructores de magia.
Leer es nuestro deber y nuestro derecho. Es el vehículo que nos permite trascender el aquí y ahora, olvidándonos de nuestra individualidad y, paradójicamente, comprenderla mucho más al regresar de ese itinerario.
Para decirlo en palabras de Michele Petit, “La lectura puede ser... un camino privilegiado para construirse uno mismo, para pensarse, para darle un sentido a la propia vida, para darle voz a su sufrimiento, forma a los deseos, a los sueños propios.”
Lectura que hoy nuevamente nos convoca en esta Maratón, como un pretexto, con el deseo de iniciar otra vez el recorrido en cada uno de los salones que se llenarán de propuestas y de construcción de sentido.
¡Gracias por compartir esta actividad con nosotros y sean muy bienvenidos!
PROF. MARISA ALVEZ
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