Creada en el año 2009 en el marco de los Proyectos Educativos con TICS y auspiciada por el PROMEDU, seleccionada por el Ministerio de Educación como experiencia notable para representar a la provincia de Corrientes.



Declarada de Interés Municipal por el Honorable Concejo Deliberante de la Municipalidad de La Cruz según Ordenanza Nº 197/10.



Seleccionada como experiencia ganadora para ser presentada en el Foro Argentino de Docentes Innovadores 2010 en la ciudad de Buenos Aires.



Participante de Periodismo Escolar en Internet.



Segundo Premio en el Foro Argentino de Docentes Innovadores 2010.-


Con reconocimiento de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación-


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viernes, 16 de julio de 2010

16 DE JULIO: FIESTA DE LA VIRGEN DE ITATÍ.




La fiesta de la Virgen de Itatí es uno de los festejos que más devoción despierta cada año en la familia orionita, debido a que la atención pastoral del santuario correntino fue encargado hace más de 70 años al mismo San Luis Orione.
Según la tradición, la imagen fue encontrada en el río Paraná por un grupo de pobladores guaraníes, quienes vieron a la Virgen Inmaculada sobre una piedra rodeada de una luz muy brillante.
Fray Gámez ordenó el inmediato traslado de la figura a la Reducción, pero la imagen volvió a desaparecer en dos ocasiones, retornando a su lugar cerca del río.
Los religiosos comprendieron cuál era la voluntad de la Santa Madre y se dispuso el traslado del asentamiento a esos parajes, que luego se comenzaron a denominar Itatí ("Punta de piedra", en esa lengua originaria). Desde entonces, miles de peregrinos visitan cada 16 de julio a María en su enorme basílica, a pocos metros del río Paraná.
El culto a la Virgen de Itatí fue introducido en 1615 por el sacerdote franciscano Fray Luis Bolaños.
La imagen de la Virgen de Itatí está tallada en madera de timbó (el cuerpo) y en nogal (el rostro).
Mide un metro con veintiséis centímetros de altura. Tiene sus manos juntas en posición de oración, viste un manto azul y túnica blanca, y se considera realizada por una artista indígena de una de las tantas reducciones que jalonaban el Alto Paraná.



Monumento Histórico

La Basílica de Itatí es uno de los santuarios más importantes de América. En contraste con su entorno, un sereno pueblo ribereño sin edificios, la construcción es verdaderamente descomunal. Tiene 80 metros de largo y 70 de ancho. Y una cúpula central con un diámetro de 28 metros. En la cúspide, hay una imagen de la Virgen de 7 metros y medio. La altura total es de 83 metros, casi 20 más que el Obelisco de Buenos Aires.

La historia de la Virgen de Itatí está rodeada de muchas leyendas y suposiciones. Se supone que fue el evangelizador franciscano Fray Luis Bolaños quien la trajo desde alguna de las reducciones indígenas que había creado en una amplia región. Viejas pinturas la muestran con facciones más redondeadas (a semejanza de las mujeres guaraníes), pero algunos retoques posteriores le otorgaron un rostro más ovalado. Está hecha de madera de la zona, timbó y nogal. El propio Bolaños fundó Itatí en los últimos años del siglo XVIII, o quizás en los primeros del siglo siguiente. No hay precisión con las fechas. Le decían Yaguarí y primero estuvo emplazada a unos 10 kilómetros de la ubicación actual, pero unos años después se trasladó.

¿Por qué el momento cúlmine de la fiesta de la Virgen se produce el 16 de julio? Ese día, en 1900, se realizó la ceremonia de coronación, en la Iglesia de la Santísima Cruz de los Milagros, en Corrientes. El año anterior, el Papa León XII había facultado al Obispo de Paraná para llevar a cabo el acto. El Papa bendijo la corona de oro y piedras preciosas, hecha en París. La Virgen -Patrona de la provincia de Corrientes desde 1918- estuvo en varios templos y capillas. Pero como la cantidad de devotos crecía, la Iglesia encaró la construcción de un gran santuario. En 1938 se bendijo la piedra fundamental. El edificio, una mole de cemento armado, se inauguró el 16 de julio de 1950, en el cincuentenario de la coronación. Ese día llevaron la imagen allí, durante una enorme celebración. El santuario tiene una capacidad para 10.000 personas. Los vitrales y la enorme cúpula son muy bellos. En 1999 fue declarado Monumento Histórico Nacional.


Micaela Serpa, Rafaela Vidal, Duarte Lorena y Antonella Enrique.

viernes, 14 de mayo de 2010

EL CARAU







El Carau

Leyenda Correntina

Carau es el nombre onomatopéyico de un ave zancuda, de plumaje negro, de vuelo torpe, que habita en lagunas, esteros y bañados correntinos. Como su nombre lo indica su característica es su grito que lo emite casi toda la noche o ante la proximidad de algún extraño a la comunidad en que vive.

Cuenta la leyenda que Carau fue un muchacho apuesto y muy buen bailarín, aparte de guitarrero y cantor, que vivía en compañía de su madre, para quien eran todos sus cuidados y desvelos. Pero cierta vez que ella enfermó seriamente, Carau agotó sus esfuerzos para atenderla con medicación casera, y al no tener mejoría resolvió marchar al atardecer hacia el pueblo más próximo, distante varias leguas del rancho. En el camino encontró un baile, donde se acercó por curiosidad, pero enseguida se confundió con los bailarines, atraído por una muchacha muy agraciada, que a su vez coqueteaba con él, teniendo en cuenta que sobresalía entre todos, por su postura y elegancia. Olvidando por completo la enfermedad de su madre, continuó bailando toda la noche hasta que de madrugada un amigo le trajo la noticia que su madre había muerto.

... ¡ NO IMPORTA MI BUEN AMIGO - respondió Carau - hay tiempo para llorar!.

Sin embargo, atormentado por el remordimiento salió del baile para hacerse cargo de su madre muerta. Cuenta la leyenda que durante mucho tiempo peregrinó por el pago sin hallar consuelo. La ropa oscura que usaba, desgastada y desteñida por el tiempo y la intemperie se hizo trizas transformándose después en plumas, los brazos se volvieron alas y el cuerpo adquirió la forma de un ave. Se largó a vivir y llorar por los esteros. Cuenta la leyenda que la muchacha que lo retuvo en el baile, también se convirtió en ave, tomando la forma de la pollona, y lo acompaña al Carau en su constante peregrinar.

FUENTE: http://members.fortunecity.com/detalles2002/elpais/costumbres/leyendas/carau.html


























TRABAJO REALIZADO POR DIONEL TAIÈ

viernes, 7 de mayo de 2010

LEYENDA DEL AGUA SANTA

Virgen "SANTA LUCIA"



En tiempo remotos, en Mbororé, vivía un poderoso cacique de la tribu guaraní, cuya mujer era muy conocida en muchas leguas por su caridad y su piadoso temor a Tupá.
Tenían ellos un solo hijo, tan valiente guerrero como sanguinario déspota. Al morir su padre, lo sucedió en el mando de la tribu y celoso de la fama de su bondadosa madre, concibió el proyecto de asesinarla. Una vez madurado tan abominable plan, invitó a ésta al recorrer el bosque.
Sin imaginarse siquiera la tenebrosa idea de su querido hijo, llena de alegría, lo acompañó. Al llegar a un lugar a propósito para cometer su crimen, el joven guerrero asestó un feroz golpe, con un madero, en la cabeza de su bondadosa madre, quien se desplomó inerte. Creyéndola muerta se apresuró a borrar las huellas del asesinato; cavó un profundo hueco colocando el cuerpo en él, en posición vertical y luego procedió a taparlo. Cuando solo quedaba afuera la cabeza, la pobre víctima volvió en sí y al darse cuenta de la maldad de su hijo, abundantes lágrimas bañaron su rostro.
En tal forma lloró , que las lágrimas al correr llevaban la tierra que su hijo arrojaba pretendiendo sepultarla viva. Furioso al ver que no podía ocultar su crimen, tomó de nuevo el madero y volvió a asestar otro golpe a la cabeza. Allí recibió el castigo de Tupá pues en el acto se convirtió en piedra.
Reblandecido el terreno por las lágrimas que seguían brotando de los ojos llorosos, la piedra fue hundiéndose en el suelo hasta desaparecer bajo tierra.
Pasó el tiempo. Un día , los ancianos de la tribu encontraron en el mismo lugar una vertiente, y en el medio de ella una imagen llorosa.
Intentaron extraerla, pero en el momento en que iba a ser tocada, la imagen desaparecía.
Entonces se llamó a la vertiente EL AGUA SANTA y hasta hoy es conocida con el nombre de AGUA SANTA y está situada a un kilómetro al norte del pueblo de La Cruz.
Corría en el año 1.878. Al lado del monte del AGUA SANTA tenían su choza los ancianos Velozo. La señora, doña María Velozo, más conocida con el nombre de LA LALU, tenía en su casa un criado negro, hijo de esclavos. Ambos, ama y criado, eran muy caritativos.
Una mañana que como de costumbre visitaron la vertiente de la imagen, el negro quiso palpar esa santa que se veía y entonces se produjo el milagro: la santa no solo no desapareció sino que se dejó sacar de la vertiente.
Con todo respeto fue trasladada a la morada de la Lalú, quien le hizo construir un nicho, donde colocó a la imagen que medía más o menos 18 cm. de altura. La vertiente de donde fue sacada se convirtió en lugar santo, sirviendo de agua pura, en un principio para bautizar y más tarde para curar toda clase de enfermedades.
Pasaron los años, falleció Lalú, después el negro, que por nada quería separarse de la imagen, a quien veneraba por encontrarla parecida con Santa Lucía.
Hoy esta imagen es venerada como dicha santa , y el mayor misterio es que siendo una maderita crece y tienen necesidad sus poseedores de cambiarle periódicamente el nicho porque su cabeza alcanza la parte de arriba.
La primera vez que esto sucedió mandó agrandar el nicho don Honorio Garay, después se la tuvo que cambiar tres veces más. En el año 1.931 medía aproximadamente cuarenta y cinco centímetros de altura y se hallaba en posesión de una descendiente de la LALU, María Mercedes Velozo, alias Lela.
Al lado del pozo que formó la vertiente hay un planta de laurel negro, cuyas ramas forman una cruz. La piedra de la leyenda fue extraída por don Vicente Silveira y tallada en ella la cabeza de un indio, que se encuentra en el patio del Destacamento Reforzado La Cruz.
Actualmente es poseedora de la Virgen la familia Barcellos y la imagen mide cincuenta y siete centímetros de altura.

Serpa y Vidal.